Quijano en Obra | Nick Quijano

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Se presenta en la Galería Obra la más reciente producción artística del artista Nick Quijano.


Arte Cultura y EntretenimientoRedacción/ Escrito por Javier Martínez  | Visit [a] Autogiro Facebook for more news


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A partir del jueves, 30 de noviembre y por dos semanas se estará presentando en la Obra Galería Alegría la obra del pintor y escultor Nick Quijano. La exhibición que lleva por título ArqueFactos expone la escultura conceptualizada por el artista con objetos hallados en la playa.

Nick Quijano se dedica a la pintura a partir de 1979 y en 1980 presenta su primera exposición individual de dibujos y acuarelas. Entre sus exhibiciones individuales destacan Cornucopia Caribeña y Bodegón Criollo. En esta trayectoria de más de 20 años ha abordado la pintura con un estilo naive y nostálgico y ha pasado a un periodo que intenta capturar la belleza de la flora y la fauna caribeña.

Datos acerca de la exhibición

  • Se compone de más de 20 esculturas y 8 pinturas
  • Las esculturas están construidas con objetos plásticos encontrados en la Playa que bordea la Perla
  • Habrá catálogo de la exposición el día de la inauguración.
  • Algunos de los títulos de las obras son Metrópolis, Tío con Pipas, El Bardo, Pintor, La Rubia de ojos azules.

 

Foto en www.80grados.net

 

 

 

 

 

 

Puede leer el ensayo escrito por Sonia Cabanilla al tocar el enlace

El regalo del mar

Y hay quienes creen que los más antiguos (antiquísimos) que, mucho tiempo antes que la presente generación han tratado sobre los dioses, han pensado de la misma forma [que Tales] sobre la naturaleza, porque han hecho del Océano y de Tetis, los padres de la generación. (Aristóteles, Metafísica)

Desde el mismo corazón de la Cordillera Central, nuestra espina dorsal, podemos atisbar la constante y luminosa línea azul del horizonte. Obviamente, Puerto Rico es una isla y el mar y sus efectos son inescapables. Pero nosotros escogemos mirar hacia adentro, escogemos obviar el mar… Tapamos las costas con torres de cemento, fabricamos nuestras casas ignorando el mar, como vecinos enojados. Rehusamos la contemplación larga y prolongada de las olas que rítmicamente nos visitan; hasta los bancos que hace poco instalamos en el Morro insistentemente le dan la espalda al océano.
Pero Nick Quijano, empedernido artista sanjuanero, acostumbra a caminar a orillas de las playas que bañan La Perla, especialmente Cascajo. Allí se da un fenómeno afortunado: el mar devuelve muy generosamente todos los desechos humanos. Los lava, los pule, les quita todo recuerdo utilitario y los deposita en la orilla para que reencarnen en otra vida, no ya pragmática sino estética. Para un ojo pedestre, la arena está cubierta vergonzosamente de basura; para una mirada aguda, está repleta de posibilidades. Es una cantera de material diverso y divertido que Quijano recogerá para transformarlo en ensamblajes que reincorporen esos residuos a nuestra cultura.


Hay una reglas autoimpuestas que guían el proceso creativo: primero, todo el material a usarse debe ser “basura” tirada por el mar en estas playas; segundo, debe estar gastado por una larga estancia en el agua, de modo que sea evidente la borradura de su identidad originaria; tercero, la obra deberá incorporar estas piezas en su totalidad —no puede haber ni mutilación ni ocultamiento de sus elementos. Esto permite que en cada ensamblaje nunca desaparezcan las formas y materiales originales con los cuales está hecho, algo que, para el artista, sería una violación de la integridad de los objetos. La construcción resultante goza, entonces, de una rica y productiva ambigüedad. En ese sentido, la suela de zapato engarzada de caracoles, la chapa de botella desfigurada por la pisada o el enchufe carcomido por el tropezón con el arrecife siguen siendo identificables como suela, chapa y enchufe. Sin embargo, la maestría en el montaje que crea el artefacto obliga a la mente del observador a ver unos bañistas alegremente jugando a la raqueta en la playa, una antigua ciudad desenterrada del olvido o una estela con una escritura críptica y misteriosa.


Esto es así porque estas piezas funcionan a muchos niveles semánticos. La metonimia, la yuxtaposición y el juego de planos y perspectivas son los recursos con los cuales Quijano estructura su propuesta estética. Sus composiciones son metonímicas porque su significado conceptual surge gracias a la proximidad de sus partes y no por la disolución del material en su representación, como sería en el caso de una estructura metafórica. Como lo dejó consignado el filósofo empirista inglés David Hume, la mente crea lazos de identidad cuando tenemos la sensación de contigüidad. Algo así como “dime con quién andas y te diré quién eres”. La yuxtaposición es emblemática de nuestra cultura. La vemos en el cine desde sus comienzos, en el desarrollo de la poesía de vanguardia y en el arte europeo de comienzos del pasado siglo. El collage, ese medio que marca el inicio del cubismo, es ciertamente un precursor que Quijano transforma en escultura, en montaje tridimensional que, a su vez, engaña el ojo al funcionar, dependiendo del ángulo en que se mire, tanto en tres como en dos dimensiones.


ArqueFactos constituye la cuarta vez que el artista exhibe sus ensamblajes. En las navidades de 1985, en su exposición Recuerdos, efectuada en el antiguo Museo de Bellas Artes en la calle del Cristo, reserva un saloncito para mostrar lo que para él eran juguetes de la fauna puertorriqueña: mosquitos, vacas, un toro, un gallo… Enseguida, en el 1986, presenta en Casa Candina Artefactos y aquí ya tiene desarrollado el concepto de “personajes”, que será un tema recurrente cuando el artista trabaja en este medio. En 1989, Quijano trabaja el medio de lassica, lo que le permite una monumentalidad imposible de lograr con otros medios. Finalmente, en el 1992, exhibe, tanto en PayneWebber (ahora UBS) como en la Galería Botello, Personajes, donde explora con más profundidad la creación de tipos sociales, algo en lo que estaba enfrascado a través de la plástica, especialmente en sus obras de gouache sobre papel.


En la entrega que nos ocupa, Quijano regresa al mundo de los personajes pero aborda una dimensión más crítica. Introduce la cualidad arqueológica y comenta, no ya sobre la cultura del Caribe, sino que acusa una mirada incisiva al mundo globalizado del siglo XXI. Busca la actividad urbana que genera basura y se coloca en un tiempo indefinido: ¿pasado, presente, futuro? Desde esa desubicación espacio-temporal se observan las distintas escalas, a bajo y alto relieve, de ciudades que fueron/serán, con sus edificios destartalados, sus grandes rascacielos semidestruidos, sus desarrollos industriales fracasados, igual que hoy observamos las maravillosas ruinas de lo que fue el imperio maya. El trastoque lúdico que Quijano hace de la historia nos refiere a ámbitos de la ciencia ficción, ese género que nos presenta mundos posibles que, más allá de la filosofía, se convertirán en los actuales.


Y es que el artista está construyendo una narrativa; una narrativa tan sencilla como compleja: de dónde venimos y hacia dónde vamos. Sabemos de la prehistoria por los artefactos de piedra, luego del neolítico por el cobre y el bronce; así pasamos por la edad de hierro, la del acero y la de… ¿Qué dejaremos nosotros como huella de nuestro paso por este planeta? Pues nada menos que el plástico y los productos derivados del petróleo. Un gran porcentaje de los objetos que el mar devuelve se mantienen incorruptibles porque el planeta no puede biodegradarlos. Así, nuestra época es la del oro negro. Casi todo nuestro consumo está basado en la era del petróleo, de manera directa o indirecta. Pero este material desaparecerá.


Quijano pone en evidencia la tecne —la intervención humana sobre los materiales—, cuestiona el telos —la finalidad de cada objeto o cosa ya que su utilidad va mucho más allá de constituir “basura”— e interroga la mitología de lo que es desecho ahora y añoranza luego. En palabras del propio Quijano:

Cada pieza es producto del combustible fósil intervenido por la inteligencia e ingenio humano que, a su vez, fue retomado por la naturaleza. Cada hallazgo está cargado de información ingenieril, económica, de trabajo, de investigación, de diseño, de matemáticas, de invención, de esfuerzo para convertir el material crudo en material útil que será reclamado por los elementos: tierra, agua, aire y sol. Ese objeto tan cargado de información yo lo cambio de contexto mediante el ensamblaje y así lo convierto en otra cosa, en algo que celebra nuestro ingenio como especie.

Se trata de hacer arqueología y descubrir sus maravillas; de ahí ArqueFactos. Arque viene del griego argé, que significa origen. En los desechos que le regala el mar, Quijano encuentra el origen de esta propuesta. A fin de cuentas, del mar venimos todos. Esas suelas que llevaron y trajeron a tanta gente y que llevan la huella de su pisada provienen de lo que fue vida hace millones de años. Se trata de ¡qué bueno que la vida vuelva a la vida! Y esta nueva vida que Quijano le da a cada una de las piezas de esta exposición, la del arte, es y será la más larga, la más hermosa, la más plena de todas.

Sonia Cabanillas

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