A su mínima expresión | Miniatura en libro

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La muestra “A su mínima expresión” que presenta libros en miniatura de la Casa del Libro, llega a su final.


Redacción/ Escrito por Javier Martínez Autogiro Arte Actual  / Check this other sites: Tinta(a )Diario / Crónicaurbana el blogCrónicaUrbana  /  Catálogos de arte /  Cultural Auction Items | Visit [a] Autogiro Facebook for more news


Karen Kana-Cruz
Karen Kana-Cruz Directora de la Casa del Libro | Foto en http://cb.pr/ (Suministrada)

Por Karen Kana-Cruz | Nuestros protagonistas en esta muestra son más pequeños que los habitantes de Lilliput, la isla de los Viajes de Gulliver, del escritor Jonathan Swift, cuyos habitantes median seis pulgadas, nos han hecho pensar en la obsesión que tenemos los humanos por llevar todo a la mínima escala. Y en el caso de los libros, ¿por qué reducirlos?

Curiosamente, a través del tiempo los libros en miniatura han sido producidos paralelamente a los libros de tamaño regular. Las pequeñas maravillas resultan atractivas por muchas y diferentes razones, las personas de fé podían llevar consigo una amplia colección de salmos y libros devocionales, los estudiosos podían cargar toda una biblioteca en un bolsillo, los viajeros, especialmente aquellos que intentaban aventurarse en las fronteras de otras culturas cargaban diccionarios, poesía o literatura para quizás no sentirse solos, los contrabandistas podían movilizar secretos de estado o ideas científicas a través de las fronteras, escondiendo entre sus ropas importante información, los comerciantes podían llevar pequeñas guías sobre la equivalencia de otros monedas o los precios de víveres o artículos para poder cerrar un trato. Igualmente, se podían llevar sin problemas de peso tratados de leyes o los astrónomos llevar toda una galaxia bajo su capa.

 

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De acuerdo a la Sociedad Americana de Anticuarios, se considera como los libros en miniatura más antiguos a dos pequeñas tabletas cuneiformes, hechas en arcilla, que usando un sistema de escritura antigua se refieren a asuntos comerciales. Ambas provienen de dos ciudades de lo que hoy es Iraq. De Ur la primera, mide solo 1 5/8 "x 1 1/2" y data de cerca del año 2325 a. C. Su información les era muy útil para negociar cebada y salvado para ovejas. La otra, de
Sankarah, data del año 2200 a. C., mide 1 7/8 "x 1 1/4", y también fue usada para comerciar animales y provisiones.

Los monjes y eruditos, desde el antiguo Egipto hasta la Europa medieval, produjeron
manuscritos en miniatura mucho antes de la invención de la imprenta. En 1468, Peter Schoffer,
el asistente de Johannes Guttenberg, a quién este se vió obligado a dejarle su invención,
imprimió el primer libro en miniatura usando tipos móviles y una prensa. El Diurnale
Mogantinum, de cuyo texto se conservan fragmentos en la Biblioteca National de París.

¿Los libros en miniatura son libros reales?

En efecto, los libros en miniatura son como cualquier libro, pero están impresos en una escala
más pequeña. Esto se logra utilizando letras muy pequeñas que se puedan ajustar al tamaño y
de las páginas, utilizan ilustraciones o fotografías que también se reducen al tamaño deseado.
La calidad de la imagen impresa es un testimonio de la habilidad del ilustrador. Al igual que en
los libros de tamaño normal, muchos artesanos están involucrados en la producción de un mini
libro; impresores, encuadernadores, fabricantes de papel, ilustradores, iluminadores y
grabadores que dan lo mejor de su arte y conocimientos para el desafío que representa hacer
libros de tres pulgadas.

 

"A su mínima expresión"

¿Los libros en miniatura son libros reales?En efecto, los libros en miniatura son como cualquier libro, pero están impresos en una escala más pequeña. Esto se logra utilizando letras muy pequeñas que se puedan ajustar al tamaño y de las páginas, utilizan ilustraciones o fotografías que también se reducen al tamaño deseado. La calidad de la imagen impresa es un testimonio de la habilidad del ilustrador. Al igual que en los libros de tamaño normal, muchos artesanos están involucrados en la producción de un mini libro; impresores, encuadernadores, fabricantes de papel, ilustradores, iluminadores y grabadores que dan lo mejor de su arte y conocimientos para el desafío que representa hacer libros de tres pulgadas."A su mínima expresión" en exhibición de abril a junio en La Casa del Libro, VSJ.Horario 11:00 am a 5:00 pm, martes a sábado.Admisión: $4.50 adultos y $2.50 niños, membrecías disponibles.

Posted by Museo Biblioteca La Casa del Libro on Friday, July 6, 2018

 

¿Qué se considera un libro en miniatura?

La Biblioteca del Congreso define los libros en miniatura como “obras de 10 centímetros o
menos en altura y ancho”
 que es un poco menos de 4 pulgadas. La Sociedad del Libro en Miniatura mantiene una definición más concreta a “no más de tres pulgadas de alto, ancho o grosor”. Dentro de estos parámetros, los coleccionistas reconocen varias subcategorías: a. macro-mini (3 a 4 pulgadas), b. miniatura (2 a 3 pulgadas), c. micro-mini (1 a 2 pulgadas) y d. ultra-mini-mini (menos de 1 pulgada).

Entre los siglos XVIII y XIX, se registra un furor por los libros en miniatura y los textos diminutos
se ponen muy de moda en los Estados Unidos de América. Durante ese momento histórico,
una edad de para la producción de impresos diminutos, se popularizan los folletos y los
almanaques en miniatura. La invención de la litografía, la revolución industrial, los medios de
transportación como el ferrocarril y los servicios postales influyeron en el aumento de la
producción y distribución de libros en miniatura. Los más populares en esta época fueron los
tratados religiosos, folletos publicitarios y libros para niños. También proliferaron los dedicados
a la biología, la astronomía, la geografía, la etnología y la economía política. En 1832, mientras
todavía era ilegal difundir información sobre el control de la natalidad, el médico y escritor
Charles Knowlton, publicó de forma anónima Fruits of Philosophy, un folleto sobre métodos
contraceptivos y educación sexual en formato miniatura, que las mujeres podían estudiar y
compartir sin levantar sospechas.

En el siglo XX, Schmidt y Gunther de Leipzig editaron la serie Lilliput – Dictionaries, miles de
pequeños diccionarios de solo 2 x 1 ¼ pulgadas en todas las combinaciones posibles de
idiomas europeos hicieron posible entre otros usos, que los soldados pudieran comunicarse
durante la Primera Guerra Mundial.

En la década de 1970, artistas y editores independientes exploraron nuevos métodos para
encuadernar, imprimir y distribuir y los libros en miniatura nuevamente se hicieron populares.
Al igual que sus contrapartes de tamaño completo, los libros en miniatura modernos son
increíblemente diversos en cuanto a construcción y propósito, desde simples y convencionales
hasta pop-ups, pergaminos y libros en acordeón prolíficamente ilustrados.

Hoy en día organizaciones dedicadas al tema de los libros en miniatura, difunden el interés
sobre ellos: la Sociedad Internacional de Amantes de los Libros en Miniatura de Moscú, cuyo interés está en los pequeños volúmenes que reflejan el mundo de la cosmonáutica, y los
Miembros del Círculo de Amigos Autores de Minilibros en la ciudad de Berlín, cuya colección excede los siete mil libros. Este grupo con más de 50 años de formado y 460 miembros, lleva a cabo un congreso anual a nivel mundial. Asimismo, la Biblioteca de Liliput, cuenta con un
aservo de más de mil libros en miniatura que datan desde el siglo XVI hasta hoy en día.

Más recientemente, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos estuvo catalogando su mini colección ayudada por su Programa de Internado para que sus mini libros no se les extraviaran en los estantes de sus depósitos. La Biblioteca de la Universidad de Illinois en este momento está catalogando por primera vez sus libros miniatura. En el contexto latinoamericano, las ferias del libro promueven el interés de las personas por acercarse a estas piezas. Como muestra de ello, se ha creado un vínculo entre Alemania y Cuba a partir del gesto del profesor Erik Rohrbach quien obsequió dos minilibros al ministerio de relaciones exteriores de la isla y exhibirá su última obra titulada Cuba en el corazón en la Feria Internacional del Libro de Cuba a celebrarse en marzo de 2018. En esta una versión en miniatura describe la problemática que presentó el huracán Irma en 2017. Cabe destacar que Rohrbach es miembro del Círculo de
Amigos Autores de Mini-libros.

En La Casa del Libro estamos felices de llevar a cabo esta muestra, oportunidad que también
hemos aprovechado para repasar la catalogación de esta pequeña gran colección que
atesoramos y que hoy podemos compartir.

¡Esperamos que disfruten la mini muestra!

 

https://www.facebook.com/lacasadellibropr/?hc_ref=ARQdK61v9z4XFUFetkxwuHfKoV1q4HBsc73RSV4U1_Kx2LiGNsop3ynOHjrnszhHvEs&fref=nf

 


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Javier Martínez  es artista multidisciplinario de Puerto Rico |  Behance / Tumblr

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