Las Vacas Sagradas en el Arte

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Vacas Sagradas es el término que se le adjudica a un personaje importante “que no debe criticarse” y ostenta privilegios por su influencia en la cultura.

Arte Cultura y Entretenimiento | Redacción/ Escrito por Javier Martínez
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La expresión Vacas Sagradas es muy conocida en el ambiente de las Artes Plásticas y se relaciona a esos personajes que por su personalidad, obra o conexiones logran acaparar regularmente los limitados recursos de exposición cultural, medios o proyectos.

Pero esto no se logra necesariamente en solitario, estos artistas son una conjugación de marchantes, galerías o museos que los reconocen como figuras de atención popular y son activos importantes para sus exposiciones temporales en las salas institucionales. Es una práctica habitual en nuestro país y en otros, aun cuando es una acción deplorable.

Es así que los museos o galerías elevan y sustentan el valor o presencia de ciertos personajes como salvadores o representantes de la cultura. No es que la obra de estos artistas en muchas ocasiones no sea buena es que son engrandecidos a un nivel que no se permite critica y se convierten en productos virales para consumo de la cultura. Se es blindada su estética a tal grado que “el o la maestr@ no hace obra mala”

Estos juegos de poder invisibles, de energía magnética se confabulan con la prensa que necesita siempre de estas figuras para llenar páginas para su negocio y perpetúan el estereotipo de artistas influyentes, dejando rezagado o en desventaja las creaciones de otros y retrasan el auge cultural al exponer a los mismos artistas. Claro, esto se hace porque en las salas de redacción y en revistas hay un componente atado a la burguesía, al caudillismo y también a la política.

No debemos confundir los homenajes o retrospectivas que realizan los museos, como los son las muestras de estos últimos años con José Alicea y Rafael Rivera Rosa. Estos dos artistas y otros más han recibido una coordinada publicidad en instituciones por la importancia de su obra la cual no había sido expuesta anteriormente en conjunto o en su totalidad. Son artistas que tienen algunos privilegios pero tal vez no pueden ser catalogados de Vacas Sagradas aun cuando eso puede ser tema para otra discusión.

En este termino pueden caer en y ahora, entre otros muchos nombres, artistas como Lorenzo Homar, Rodón, Myrna báez, Botello, Domingo Garcia, Arnaldo Roche, Jorge Zeno, Augusto Marín o Antonio Martorell

Recién el artista Antonio Martorell ocupó con exhibiciones espacios en el Museo de Arte Contemporáneo y en el Museo de arte de Puerto Rico y lo hizo también en el Taller de Fotoperiodismo tan solo 6 meses atrás y su presencia en galas, fiestas y otras lo han tenido presente por meses en los medios impresos y de internet. Podemos ver algunos comentarios críticos en las redes sociales acerca de cómo el maestro Martorell ha dominado y se le concede todo tipo de privilegios en las grandes salas de nuestro país con tan solo pedirlas por solo existir.

Antonio Martorell es un excelente artista de nuestra isla que goza de muchos privilegios dentro de nuestra escena cultural, su obra no refleja necesariamente la pluralidad de discusiones que acontecen en la plástica de nuestro país. pero además como todo ser humano artista realiza obra mala o irrelevante en ocasiones y en su búsqueda comete el o sus allegados a mi juicio en acaparar el “negocio” cultural público y privado. Esto es algo que no lo veremos comentado en público muy ampliamente, tan solo unas voces lo traerán al ruedo y es que en nuestro país “calladito te ves más bonito” pues hay un gran miedo de parte de los artistas en discutir la socialité cultural y su poder, pues bajo la estructura de nuestro país serían marginados.

Sin embargo su marca y personalidad le abre puertas constantemente aun cuando sus creencias políticas y su acciones de influencias entren en conflictos de interés por continuar moviendo su arte y medio de vida o cuando han estado venecianos por dinero público en perpetuidad. Podemos criticar al artista, sí, pero en fin de cuentas en nuestro sistema el artista siempre tiene las de perder, así que es su labor buscar empujar su arte para lograr la atención pública ante nuestra incapacidad como país en tener una justa sanidad cultural.

Aun cuando el artista se comporte como un monopolio es a otros a quien compete regularle, la crítica mayor debe recaer en las instituciones y medios de comunicación que perpetúan con sus acciones el retraso de la cultura y que buscan verse solidarias con la cultura pero siguen rechazando u malinterpretando la diversidad del arte, artistas y tendencias culturales de nuestro país.

Notas para la conversación

Se pueden incluir imágenes de perfiles en Facebook, la red y otros medios. son utilizadas para ampliar la experiencia del lector. Javier Martínez  es artista multidisciplinario de Puerto Rico

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