El Nuevo Arte Cubano | Antología de textos críticos

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El Instituto Municipal de Cultura Joaquín Chapaprieta, de la ciudad española de Torrevieja, y la editorial norteamericana Perceval Press han publicado el libro El nuevo arte cubano: Antología de textos críticos.

el nuevo arte cubano, foto en www.percevalpress

Redacción/ Escrito por Javier Martínez / Oct 18, 2006


El libro reúne más de 30 textos de los principales críticos cubanos del período del 1980 al año 2000. Los escritos son inéditos en cuba y algunos son de catálogos de exhibiciones cubanas que se han presentando en Europa. Los editores de la publicación son Kevin Power y Magaly Espinosa.

Detalles acerca de la publicación

  • Gerardo Mosquera, Osvaldo Sánchez, Lupe Álvarez, Tonel o Desiderio Navarro son algunos de los ensayistas
  • La editorial Perceval Press le pertenece a Viggo Mortensen (actor en el film Lord of the Rings quien también es artista plástico)
  • Los textos fueron recopilados durante cuatro años
  • La ciudad española de Torrevieja aportó 12.000 euro para la coedición de la publicación
  • Costo $45
  • ISBN: 0-9763009-4-X

 

Foto en percevalpress.com

Edición Reciente

Portada de la edicion mas reciente de El nuevo arte cubano.
Portada de la edicion mas reciente de El nuevo arte cubano.

This carefully selected collection of critical essays deals with Cuban Art in the Periodo Especial, the period of economic crisis that began in 1987 and continues to this day. The intention of this publication is to provide what the editors feel are the most pertinent insights into a complex and mostly unappreciated creative world that many outside of Cuba — most particularly U.S. citizens — have unfortunately been deprived of as a result of American censorship and trade embargoes. While citizens of European countries, especially Spain, have been able to see numerous exhibitions of new Cuban art, this has unfortunately not been the case in the United States. Work has been done, is being done, and will continue to be done by Cuban artists, and that work will always continue to be documented by someone. What has been less certain is whether Americans and others living outside of Cuba would regularly be able to see or learn much about it. This book fills a significant gap in our understanding of recent Cuban critical writing, perhaps the strongest body of critical work to be produced in Latin America in this period.

Datos

  1. Hardcover, 316 pages, ISBN 978-0-9763009-4-6

 

ÍNDICE DE ENSAYOS

  1. La claridad en la dicción y el brillo del naufragio de Kevin Power
  2. Dime con quién andas. Magaly Espinosa
  3. Cronología 12
  4. Renovación en los años ochenta 17, Gerardo Mosquera
  5. La joven plástica cubana: ética, estética y contextos de recepción , Jorge de la Fuente
  6. La retroabstracción geométrica: un arte sin problemas: es sólo lo que ves 33, Desiderio Navarro
  7. Arte cubano: la llave del golfo y cómo usarla 41, Antonio Eligio (Tonel)
  8. Sincretismo, posmodernismo y cultura de resistencia 51, Osvaldo Sánchez
  9. La plástica cubana en un nuevo siglo 59 , Gerardo Mosquera
  10. Utopía bajo el volcán. La vanguardia cubana en México 63, Osvaldo Sánchez
  11. Eclecticismo de la supervivencia: El arte cubano actual 71, Luis Camnitzer
  12. Acotaciones al relevo 81, Antonio Eligio (Tonel)
  13. Crece la yerba 89, Gerardo Mosquera
  14. Radiografía de una infracción 93, Lupe Álvarez
  15. Una mirada al Nuevo Arte Cubano 99, Lupe Álvarez
  16. Las razones del poder y el poder de las razones 105, Madelín Izquierdo
  17. Los hijos del maltrato 19, Lupe Álvarez
  18. Reflexiones desde un encuentro 123 , Lupe Álvarez
  19. ¿En pos de una era cínica? 129, Janet Batet
  20. Un fragmento en las orillas del mundo 133, Iván de la Nuez
  21. Reporte del hombre en La Habana 141, Gerardo Mosquera
  22. Los últimos modernos 149, Osvaldo Sánchez
  23. El oficio del arte 157, Dannys Montes de Oca
  24. Alberto Casado: apuntes para una simpática historia de la censura en Cuba 161, Orlando Hernández
  25. Al encuentro de los pasos perdidos 167, Iván de la Nuez
  26. Arte cubano: las ganas de seguir jugando 181, Juan Antonio Molina
  27. Registro cómplice. Tomando el pulso del arte cubano de la década de los noventa 189, Lupe Álvarez
  28. Arte y cultura crítica en Cuba 195, Gerardo Mosquera
  29. La dirección de la mirada 201, Eugenio Valdés Figueroa
  30. Cuba: una historia tras otra 209, Kevin Power
  31. La Isla, el mapa, los viajeros. Notas sobre procesos recientes en el arte cubano 239, Tonel
  32. Los recodos de la tempestad 249, Rufo Caballero
  33. Trayectorias de un rumor. El arte cubano en el periodo de la posguerra 263, Eugenio Valdés Figueroa
  34. Las narraciones del nuevo arte cubano 275, Magaly Espinosa

Extracto del prólogo

LA CLARIDAD EN LA DICCIÓN Y EL BRILLO DEL NAUFRAGIO/ Kevin Power


La interdisciplinariedad es el matrimonio legal de dos ciencias vecinas. Yo, por mi parte, apuesto por una promiscuidad generalizada. Fernand Braudel

Pocas dudas puede haber de que la crítica cubana de mitad de los años ochenta y noventa ha sido fundamental para la configuración de un cuerpo teórico latinoamericano. Me refiero, concretamente, a la manera en que supo articular el debate entre el modernismo y el posmodernismo, a cómo ha precisado las tensiones de las rupturas y continuidades y, sobre todo, a cómo ha argumentado sus diferencias personales y específicas. Es un discurso crítico interdisciplinario que abarca una amplia y generosamente inclusiva variedad de materias (historia, antropología y etnología), y que dirige su atención al impacto de la cultura afrocaribeña y popular, a la fuerza extraordinaria de lo vernáculo, y a la fabulosa riqueza y diversidad de la cultura cubana. Muchos de sus teóricos se han formado en el formalismo ruso, pero han aderezado este enfoque con sus lecturas del posestructuralismo, de la teoría deconstruccionista y de todo el flujo de aproximaciones críticas que provenían de Estados Unidos, especialmente aquéllas relacionadas con el posmodernismo y el poscolonialismo.

No es éste el momento quizás de embarcarse en un análisis detallado, pero estos dos movimientos de los sesenta proporcionan un marco esencial para el desarrollo de los ensayos de esta antología. Pero quisiera aclarar desde el principio que la crítica cubana no es únicamente una parte de lo que sigue siendo un espacio dominado ampliamente por la teoría anglosajona, sino que ha sabido elaborar eficazmente un contra discurso que la cuestiona y que, a la vez, constituye una extensión suya importante. Se ha apropiado de lo que necesita, tanto en relación a la teoría como a la práctica, y lo ha aplicado a sus propios fines, trasladando sus herramientas analíticas a su propio contexto social, ideológico y cultural. Los artistas y críticos se enzarzaron, a finales de los ochenta, en un cara a cara volátil y mordaz con el régimen, lo que Tonel ha denominado con cierto optimismo un “tú a tú” que trató de empujar los límites del papel del arte en la sociedad, y de introducir correctivos éticos.

Los instrumentos de los artistas fueron: ironía, parodia, sarcasmo enojado, arte de la calle, performance, y la energía abrumadora de su juventud. Los críticos delinearon un marco de intencionalidad para esta exhuberancia radical (sólo se han de leer los ensayos escritos entre 1988 y 1995 de esta antología para percibir el ambiente de cambio), y definieron los parámetros críticos que sustentaban estas obras. Cuando los críticos occidentales hablaban del final de los discursos dominantes, los cubanos estaban viviendo algunos de ellos de manera muy intensa y específica; y cuando Occidente proponía posturas anti o post marxistas, los críticos latinoamericanos, con quienes los cubanos comenzaban a sentirse muy identificados, exigían un posicionamiento más complejo que criticaba el anti-posmodernismo visceral de la izquierda tradicional (especialmente a aquellos movimientos que seguían apoyando las posiciones nacionalistas) y, al mismo tiempo, abogaban por una afinidad con la izquierda que intentase renovar el agotado imaginario político. Si muchos críticos latinoamericanos entendían el posmodernismo simplemente como la última manifestación del imperialismo cultural norteamericano, los cubanos reconocían la necesidad de hacer hincapié en una política de la diferencia y la validez de las voces que exigían posicionamientos más ex-céntricos y dialogísticos. Si había algún peligro de que el posmodernismo estetizara y transformara en cliché el status quo de Latinoamérica y, de este modo, retrasara el cambio social radical en la zona, éste no era en absoluto el caso de Cuba, dado que los cubanos no sólo estaban viviendo las consecuencias del embargo, sino que su gobierno no mantenía una relación parasitaria con Estados Unidos (salvo una dependencia socioeconómica enorme de las remesas provenientes del extranjero), como también era el caso de muchas economías latinoamericanas.

Fue de gran trascendencia para los críticos cubanos y de otros países latinoamericanos el foco de atención en la interacción entre lo local y lo global (lo glocal), la forma en que las culturas locales específicas absorbían y rechazaban a la vez la omnipresente cultura global, y el reconocimiento de que el modelo centro-periferia estaba desmoronándose (ya que cada centro tenía su propia periferia o periferias). La crítica cubana aplicaba estos argumentos a sus propias circunstancias, históricas y culturales, así como a laberintos complejos de la realidad socio-ideológica. ¡El tú a tú a veces se convertía en un choque frontal!Fin del extracto


Enlaces de interés: Editorial Perceval Press


 


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Javier Martínez es artista multidisciplinario de Puerto Rico