Editorial | El nuevo dia y la cultura

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedintumblr

Editorial | El nuevo dia y la cultura.


Redacción/ Escrito por Javier Martínez /


Fuertes y legítimos reclamos culturales

Artistas de diversas disciplinas han reclamado al gobernador electo, Luis Fortuño, que defina cuál será la política cultural de su administración, dado que el desarrollo de los valores éticos y el mejoramiento social y económico del País, también dependen, en grado sumo, de una auténtica proyección de la cultura.

Sabemos que no puede establecerse, de un día para otro y sin el debido consenso, una orientación o definición concreta de nuestras metas culturales, que es lo que ha estado necesitando el País durante toda su historia. A lo largo de los años, se han alternado los momentos felices para nuestras artes, con aquellos menos positivos, en que la actividad cultural ha estado relegada, no a un segundo, sino a un tercer o cuarto plano.

Todo lo que sea empresa cultural o artística en la Isla se hace cuesta arriba, aun en momentos de bonanza económica. Con más razón ahora, cuando la crisis arrecia, la cultura en general se resiente. Y es que nunca, para ningún gobierno, ese sector ha sido prioritario.

Países más pequeños que el nuestro, en situación económica mucho más precaria, se las ingenian para proyectar sus artes plásticas, su literatura, teatro, danza, cine e, incluso, sus respectivas expresiones autóctonas. ¿Cuáles son, entonces, los obstáculos que impiden en Puerto Rico un apoyo consistente a la gestión cultural?

En primer lugar, ha habido poca voluntad desde el Gobierno; una especie de actitud paternalista bajo la cual se asignan fondos a diversas instituciones, fomentando una gestión dispersa, compuesta por iniciativas aisladas, pero sin una directriz coherente ni un compromiso profundo con el sector cultural. Eso ha faltado siempre y se refleja en la manera en que, pese al gran talento que existe en Puerto Rico, los artistas en general encuentran grandes dificultades para mantenerse a flote y para proyectar su arte fuera de nuestras costas.

No puede conformarse el País con sus éxitos en el ámbito de la música popular, que, aunque notables, son a menudo efímeros. Eso es parte de la cultura, sí, pero ni remotamente representan por sí solos la expresión de un acervo, de una verdadera tradición cultural, que es lo que nos hace pueblo.

La burocracia es otro de los grandes problemas que fomentan el inmovilismo cultural en Puerto Rico. Dependiendo de los vientos que soplen, algunas instituciones de la cultura son abandonadas o echadas al olvido; en otros casos, las mismas personas que las dirigen -nombradas por el Gobierno o no-, ceden a la rutina y al conformismo, y ni se toman la molestia de buscar auspicios, ni se desenvuelven con el entusiasmo que se esperaría de verdaderos líderes y promotores culturales.

En su edición de ayer, El Nuevo Día recogió algunas sugerencias de los representantes de diversos sectores que piensan que la cultura es un terreno idóneo para demostrar la voluntad de cambio. La incertidumbre y la desidia en el campo cultural podrían combatirse con un vasto y coordinado apoyo del Gobierno, al que debe sumarse la empresa privada.

Nadie pretende que todo se haga de sopetón; pero si desde ahora se tienden los puentes necesarios, lo más seguro es que logremos instituir un aparato cultural más sólido y representativo.

Editor de El nuevo dia

Editorial publicado en 2008 por el diario el nuevo dia.


Se pueden incluir imágenes de perfiles en Facebook, la red y otros medios. son utilizadas para ampliar la experiencia del lector. Citamos sus procedencia.  Cualquier inconveniente con el contenido se verificará inmediatamente. Comuniquese a: Artegiro[arroba]gmail.com


Javier Martínez es artista multidisciplinario de Puerto Rico