Proyecto Paradiso de Ruiz Valarino

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Se presenta en el  Arsenal de la Marina la obra fotográfica de Carlos Ruiz Valarino.


Redacción/ Escrito por Javier Martínez / Apr 19, 2010


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En la noche del jueves 22 de abril, en el Arsenal de la Marina en la Puntilla tendrá su apertura la exhibición de Carlos Ruiz Valarino titulada “Proyecto Paradiso: la isla interminable”.

Ruiz Valarino es uno de los fotógrafos más activos en nuestra escena artística y su obra parece tener la influencia de la fotografía periodística en un primer acercamiento del espectador, que nos da paso a la carga conceptual y a la duda del que observa en dónde reside la manipulación, esto con una factura de gran belleza en las texturas que nos conduce al Fine Art.

Valarino parece que sorprende a sus sujetos, que los tomó de improviso en una escena que parece un poco fútil, pero es la mirada y el concepto del artista el que intenta poner esa reflexión en nuestras mentes. En estas obras el espectador está en un primer plano descubriendo el acto que en palabras de Laura Bravo es “El mito del paraíso, en este irónico proyecto, parece haber sufrido un giro de ciento ochenta grados y sus promesas se han convertido en unas angustiosas paradojas. El mayor atractivo de esta isla, el mar, ha sido eliminado de la escena y ha desaparecido de nuestra mirada sedienta de infinito.”

Fotografías de Joshua Cabezas

Datos de la muestra

  • La exhibición estará hasta el 20 de junio del 2010
  • Ha sido curada por Laura Bravo (Puedes ver su escrito abajo)
  • Incluye 9 Fotos y 3 videos fotos
  • Catalogo

Videos

  • Generating a Paradise, 2010 Video digital, 04:10
  • La Virazón, 2009, Video digital, 01:56
  • Our Last Hero, 2009, Video digital, 03:05

Datos del artista

  • Estudió en el Rochester Institute of Technology, Rochester, NY (MFA
    Fotografía, 1999)
  • Nace en Puerto Rico, se cría en España y estudia en ambas tierras.
  • Ha participado en diversas exhibiciones colectivas como: Stigma, Puerto Rico: geografía humana, Objetos de Gravamen y Causa, La Muestra Nacional (varias ediciones) entre otras.
  • Ha recibido premios y menciones en su seminario de graduación así como la beca Lexus de las artes en el 2005

Érase una vez un paraíso

Fotografías de Joshua Cabezas

En uno de los óleos de Caspar David Friedrich, figura clave del Romanticismo alemán a comienzos del siglo XIX, un caminante ha interrumpido su trayecto y permanece, detenido en lo alto de una montaña, observando el mar de niebla sobre las rocas que se extienden a sus pies. Este estremecedor paisaje lo observa el paseante -de espaldas en el cuadro- desde un punto de vista elevado, lo cual acentúa la infinitud de la naturaleza, cuyo poder se despliega hasta un horizonte remoto y que nosotros podemos sentir a través del protagonista de la escena. En las imágenes de Carlos Ruiz-Valarino, los personajes se asoman también a ese balcón extraordinario de la naturaleza, pero cualquiera que sea el fenómeno visual que se extiende ante sus ojos, está prohibido para nosotros. La composición de las escenas nos impide la fascinación ante el escenario, nos ahoga la mirada y nos convierte, a lo sumo, en cómplices de unos cautivos que anhelan una escapatoria y que, lejos de conseguirla, la buscan con ansiedad o la aguardan sin esperanza.

El mito del paraíso, en este irónico proyecto, parece haber sufrido un giro de ciento ochenta grados -como sucede en uno de los videos que lo componen- y sus promesas se han convertido en unas angustiosas paradojas. El mayor atractivo de esta isla, el mar, ha sido eliminado de la escena y ha desaparecido de nuestra mirada sedienta de infinito. En su lugar, no de agua, sino de asfalto y de arena, son los mares que dominan el paisaje, desnudos y desiertos de cualquier encanto. Cuando la exuberante vegetación crece libremente, ésta es mancillada por los desperdicios de una civilización ausente o es devorada por las torres de cemento cuyo simbólico progreso arrasa y obliga a la orilla a retroceder.

No sé si estarán de acuerdo, pero este prodigioso edén parece más cercado que infinito. Parece, en efecto, que aumenta su perímetro en la misma progresión en que sus habitantes se obstinan en escapar de él. Por más que avancen, el horizonte vacío siempre será la meta, puesto que la isla se encuentra rodeada, sitiada de sí misma. Es interminable. La única escapatoria, ya que el mar es inasible, se encuentra arriba, en el aire, hacia donde muchos dirigen con ilusión su mirada y desde donde son arrojados tras intentar liberarse. Condenados a soñar su redención, deberán inventarse a sí mismos y reinventar su propio concepto de paraíso.

Laura Bravo Ph.D

Photography: Joshua Cabezas
 
Fotografías de Joshua Cabezas
Fotografías de Joshua Cabezas

 


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Javier Martínez es artista multidisciplinario de Puerto Rico