Arte al final del Mundo

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El abandono de la estética, la falta de programas de educación para sensibilizar al “Gran público“, la mirada dirigida a lo inmediato y la crisis de líderes políticos son algunas de las causas para la agonía del arte al final del Mundo.


Redacción/ Escrito por Javier Martínez / Febrero , 2017


El final del mundo se ha pronosticado en muchas ocasiones.  Recién se teme su cercanía por la selección del empresario Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica, pero en la década pasada algunos pensaron que el mundo culminaría a causa de la política del presidente George Bush y no hablemos de la guerra fría y el miedo a las armas nucleares que sembraron el terror a la muerte nuclear en muchas generaciones.

Ya sean las abejas asesinas, el SIDA, ataques terroristas, plagas migratorias, armas de destrucción masiva o armas químicas el final del mundo siempre o quedamente se avecina.  Pero el arte, ya sea el expresivo, el de diseño o conceptual nos indica que hay un futuro.

Pero sumergidos en el ruido de lo actual, arrinconados ante miles de imágenes diarias y la angustia provocada por escuchar a otros ventilar en las redes sociales su desdén por la realidad nos olvidamos de algunos de los poderes inherentes en nosotros.  No, no estoy hablando de aquellos espirituales que son también esenciales si no de la cierta libertad que puedes alcanzar ( pues se dice que no existe la total), al tomar control de ciertas acciones, eventos e impulsos le puedes dar un curso de corrección a tu vida y con ello convertirse en una ficha para aportar a una mejor y sana expresión cultural.

¿De qué hablo? Pues en tomar la decisión de abandonar ciertos aspectos de la tecnología que te abruman, el suprimir gastos superfluos en entretenimiento y moda, en visualizar tu éxito profesional junto a tu familia y no en solitario, en dar el espacio para escuchar al otro para adelantar algunas yardas del terreno de juego.  Estas acciones y otras por todos nosotros crearan un mejor país y se desarrollará más sana y compleja  la cultura y se apreciaran la armonía, la belleza y el caos también.

Si has llegado hasta aquí en la lectura te preguntaras que tiene que ver todas estas letras con el titular de arriba y por ende con su subtitular.  Pues que tenemos que ser fichas no tan solo con nuestra obra plástica, en el caso de los artistas sino que es meritorio involucrarse en la educación de otros, en contribuir aunque sea poco a poco a movilizar la gran roca de la banalidad e ignorancia.

¿Cual es la sugerencia?

Solicitar , hacer parte de nuestro vocabulario constante el exigir una educación cultural en nuestras escuelas públicas y cuestionar aún más lo que aportan las Universidades Privadas.  Expresémonos con mayor complejidad acerca de los asuntos en las redes sociales y activamente hagamos llegar nuestras visiones a esos políticos que están en posiciones de representación para que con la sobreexposición comienzen aprender nuevas palabras y se desarrollen otros pensamientos.  Colaboremos con compañeros artistas no tan solo con la meta de la venta (necesaria, pero no tan solo) del arte como objeto de mercado o consumo, pensemos más allá como disfrute, lenguaje, aprendizaje y experiencia para otros.  Admiremos y respaldemos la tenacidad de amigos y compañeros del arte que en medio de esta selva confusa de imágenes, slogans, indefiniciones politicas, penurias economicas y envidias persisten en la produccion de objetos, expresiones y experiencias culturales.

Son muchas las puertas cerradas que no permiten el flujo de la brisa contemporánea en la cultura.  Es necesario definir qué impide la creación de estas llaves y lograr su produccion para abrir cada puerta y trabajar para lograr una robusta escena cultural.

Los pasados quince años han sido claves en la autogestion, los artistas de una generacion se han unido para lograr espacios, galerías, talleres que son ejes culturales y en muchas ocasiones sin la ayuda de instituciones públicas o privadas pero sus esfuerzos en ocasiones no han llegado al “gran público” y en otras ha claudicado a visiones gentrificantes o elitistas de la cultura.  Es necesario que TODOS defendamos los esfuerzos de otros, así como los de las entidades que han representado la educación o la cultura.  Con obras conmemorativas, de protesta, de ilusión y humor que nos demuestren la complejidad-riqueza de la vida y por ende de la cultura.

¿Algunas lecturas sugeridas?

 

 

 


Javier Martínez es artista multidisciplinario de Puerto Rico. Check this other sites: Tinta(a )Diario / Instagram 


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